Colección Bicentenario

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1810-2010 Bicentenario Argentino

cuchillo bicentenario

Que filo de cuchillo partió el mundo en dos?
Bajo ese filo de la luna testigo y la soledad del hombre…
Bajo que soplo del viento…Alguien forjó los espejos a puro golpe de martillo
ese filo que viene de  lejos…
A puro galope, a guardamontes, a  puro coraje…
Trota el caballo de los Argentos…por los viñedos
y la comarca de nuestro país…

Este cuchillo: facón, pùñal, filingo, acero machucado por los dias
aquí estas cuando el tiempo ocurre sin nosotros…
Afila ese rostro sin nadie, hermano mío
bautizado en este bicentenario,
filo que andaras  por esta tierra sin destino..

Reportaje

nota fortuna

Claudio Corsalini, 27 de diciembre de 2008.

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admin on Enero 3rd 2009 in Reportajes

Cincelado

En el terreno de la orfebrería merece especial atención; es todo un oficio en sí mismo.

Si bien podría un artesano prescindir de este en el desarrollo de su obra, para quien lo aborde el cincelado podría, sin dudas, volverse el aspecto más importante de su recorrido en el camino de los metales.

Puede ser el mejor ejercicio en donde fundir al oficio técnico con la naturaleza humana creativa ya que tal vez sea en su dominio que se establezca la separación entre el artesano y el orfebre.

Dentro de nuestra Escuela el cincelado concentra una atención especializada, y resulta ser como materia a la que mayor tiempo se le pretende dedicar.

Al igual que las demás ramas de este oficio, esta ha cambiado muy poco sus métodos de trabajo en el curso de los siglos; los recursos que mejor complementaron a esta disciplina fueron con seguridad el dibujo y la escultura pues de estos se nutre de modo constante y directo.

Los cinceles y sus correspondientes martillos, de forma particular por la posibilidad de precisión que pueden brindarnos, median nuestras dos manos con las placas metálicas sobre las cuales se imprimirá una forma artística determinada.

El primer paso para aprender a cincelar consiste en familiarizarnos con estos atípicos instrumentos en su proceso de coordinación mutua, tarea incluida en la primera clase del curso.

Hay tantos cinceles como colores, la variedad es muy amplia. A partir de tener el dibujo ornamental en una chapa preparada, previamente colocada con un poco de calor dentro de un cajón que contiene brea como soporte para los golpes, se comienzan a hundir sus primeros volúmenes sobre lo que consideremos el dorso de la misma llamando a esta fase el embutido de las formas.

Una vez finalizada esta tarea y despegada la futura pieza de la brea, se podrá apreciar sobre su cara frontal la versión en positivo, por explicarlo de algún modo, del resultado obtenido hasta aquí, cuya característica particular será la falta de detalles definidos.

Mediante este sistema descripto, logramos altos relieves en nuestros trabajos.

La siguiente fase denominada modelado es la etapa del cincelado que encara a esta chapa desde su lado frontal y retomando los volúmenes antes embutidos va a ir recorriendo con cinceles específicos las diferentes partes de aquel dibujo para finalmente llegar a uno de los puntos más elevados dentro de este gran arte, momento este del proceso que insiste, por su profundidad espiritual, en hacernos creer que se ha llegado a lo máximo que de los metales pudiera pretenderse, en la relación entre contenido y forma.

Se podrá apreciar entrando uno ya más en detalle todas las aplicaciones que se desprenden del carácter decorativo de este oficio.

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admin on Octubre 7th 2008 in Alumnos, Cincelado, Textos